Pueblos

Bulnes: qué ver y cómo llegar al pueblo sin coches de Asturias

22 de agosto de 2026 · Pueblos Asturianos

Bulnes: qué ver y cómo llegar al pueblo sin coches de Asturias

Bulnes es, literalmente, un lugar detenido en el tiempo: el único pueblo de Asturias —y uno de los poquísimos de toda Europa— al que no se puede llegar en coche, autobús o moto. Situado en pleno corazón del macizo central de los Picos de Europa, a 649 metros de altitud, este pequeño núcleo perteneció durante siglos a un aislamiento casi total, solo roto por un estrecho sendero de montaña. Desde 2021 forma parte de la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, un reconocimiento que confirma lo que llevaba tiempo siendo un secreto a voces entre montañeros y viajeros.

La parroquia de Bulnes —que incluye también la vecina aldea de Camarmeña— ocupa una extensión de 56,35 km², aunque el propio núcleo habitado es mucho más pequeño: apenas una veintena de vecinos censados reparten su vida entre la ganadería, la elaboración del célebre queso de Cabrales y, cada vez más, el turismo rural. Sobre su origen circula la tradición de que podría remontarse a época romana, aunque no hay constancia histórica que lo confirme con certeza.

El pueblo se divide en dos barrios bien diferenciados: Bulnes de Arriba (también llamado El Castillo), el núcleo más antiguo, donde se conservan los restos de una vieja torre de vigilancia que le da nombre; y Bulnes de Abajo o La Villa, situado más abajo, donde se concentra la mayoría de los servicios turísticos actuales.

Cómo llegar a Bulnes

Existen solo dos formas de llegar hasta Bulnes, y ninguna de ellas implica un vehículo: el funicular, o caminar por el sendero tradicional que, hasta el año 2001, era la única vía de acceso posible.

Dónde aparcar el coche para ir a Bulnes

Al no poder circular ningún vehículo dentro del pueblo, el punto de partida obligatorio es Poncebos, donde también arranca la famosa Ruta del Cares. Junto a la entrada del funicular hay una zona de aparcamiento, compartida con quienes van a hacer la ruta a pie, por lo que conviene llegar temprano en temporada alta. En los alrededores de Poncebos también hay tramos de aparcamiento libre y gratuito junto a la carretera, aunque encontrar hueco puede complicarse en los meses de más afluencia. Un pequeño espacio junto a la propia entrada del funicular está reservado en exclusiva para trabajadores y residentes de Bulnes.

En los periodos de mayor afluencia (sobre todo en verano), el acceso a Poncebos puede estar restringido por tráfico. En esos casos suele habilitarse un aparcamiento disuasorio en Arenas de Cabrales, con autobús lanzadera gratuito hasta Poncebos — conviene informarse antes de la visita si se viaja en temporada alta.

El funicular de Bulnes

Funicular Bulnes

La forma más cómoda de llegar es, sin duda, el funicular. El proyecto se gestó a lo largo de los años 90 y entró en funcionamiento en 2001. Recorre 2.227 metros a través de un túnel excavado bajo la Peña Maín, salvando un desnivel de 402 metros con una pendiente media del 18,19% y una velocidad de unos 6 metros por segundo. El trayecto completo dura aproximadamente 7 minutos, con salidas cada 30 minutos y capacidad para 28 pasajeros sentados por vagón. Se permite viajar con perros, siempre atados y, si son de raza considerada potencialmente peligrosa, con bozal. Al bajar en la estación de Bulnes, todavía queda un breve tramo a pie de unos 400 metros hasta llegar al propio pueblo.

Horarios del funicular:

  • Temporada alta (días festivos, Semana Santa, puentes y los meses de junio a septiembre, entre otras fechas señaladas del calendario anual): de 10:00 a 20:00 h.

  • Temporada baja (resto del año): de 10:00 a 12:30 h. y de 14:00 a 18:00 h.

Precios del funicular:

  • Adultos: 17,61 € solo ida / 22,16 € ida y vuelta

  • Niños de 4 a 12 años: 4,32 € solo ida / 6,71 € ida y vuelta

  • Menores de 4 años: gratis

  • Residentes de Bulnes: gratis, con tarjeta de residente

  • El billete de vuelta no caduca, puede usarse en cualquier momento posterior

  • Venta en la web de ALSA o directamente en la taquilla de Poncebos

Precios y horarios pueden actualizarse cada temporada — conviene confirmarlos antes de la visita en los canales oficiales.

Sendero para subir a Bulnes a pie

Bulnes caminando

Durante siglos, este fue el único camino posible hasta el pueblo. Se trata de una senda de montaña de poco más de 2 kilómetros, con un desnivel similar al del funicular, que discurre por la conocida Canal del Texu (o Canal del Tejo) — un tramo que, según algunas fuentes, podría coincidir con una vía antigua ya usada en época romana. El recorrido, que suele completarse en algo más de una hora, arranca en Poncebos, sigue hasta el desvío hacia Camarmeña —desde cuyo mirador se divisa el Naranjo de Bulnes en días despejados— y continúa hasta cruzar el puente medieval de La Jaya, que da paso directo al pueblo.

Es un camino estrecho pero transitable, flanqueado por árboles a un lado y prados que descienden hacia el río al otro. Puede hacerse con niños pequeños, siempre con el cuidado necesario en un entorno de montaña. Está terminantemente prohibido recorrerlo en cualquier vehículo o medio que no sea caminando.

La mejor época para visitar Bulnes

casas de Bulnes

Los meses de julio a septiembre ofrecen el clima más favorable para explorar el pueblo y sus rutas de senderismo, con temperaturas medias de entre 22 y 24°C y menos precipitaciones. El clima es de tipo oceánico de montaña, con inviernos fríos, lluviosos y con nieve frecuente, en los que las temperaturas medias rondan los 8-10°C.

Alojamiento en Bulnes

Pese a su tamaño reducido, el pueblo cuenta con una oferta de alojamiento variada —casas rurales, hostales y apartamentos—, en general bien equipada y respetuosa con la arquitectura y el entorno natural tradicional de la aldea.

Uno de los alojamientos con más carácter del pueblo es El Caprichu de Bulnes, situado en Bulnes de Abajo (La Villa). Se trata de dos apartamentos instalados en un edificio con 140 años de antigüedad, cuya fachada y estructura tradicional se han conservado con mimo, mientras que por dentro incorpora todas las comodidades actuales. Una buena forma de dormir dentro del propio pueblo, a un paso de sus rutas de senderismo y sin depender de los horarios del funicular para volver por la noche.

El Caprichu de BulnesAlojamientoApartamentos El Caprichu de Bulnes5,0 (1)

Qué ver en Bulnes

Llegar a Bulnes es, en cierto modo, un viaje al pasado: casas de piedra caliza con tejados de teja roja, un ritmo de vida pausado, algún bar, y alojamientos para pasar la noche entre picos de hasta 1.600 metros de altitud. Un arroyo divide el pueblo en dos mitades, con viviendas, tiendas, un bar y antiguos cobertizos donde todavía se guarda alimento para el ganado.

BulnesVer ficha de Bulnes, en Cabrales

Los dos barrios

Al entrar en el pueblo, lo primero que aparece es el cementerio y la antigua casa rectoral, hoy bastante deteriorada. Más adelante, edificaciones algo más recientes, la capilla de Nuestra Señora de las Nieves, y un pintoresco puente de madera que da acceso al núcleo central del pueblo.

Para subir hasta Bulnes de Arriba —situado sobre un pequeño cerro, unos 400-500 metros por encima de La Villa— existe un sendero asfaltado que arranca desde un extremo del barrio bajo. Allí se conservan antiguas viviendas de piedra caliza y tejados rojos, y la mayor altitud regala vistas privilegiadas de todo el entorno.

El mirador de Bulnes y los antiguos molinos

A unos 400 metros del pueblo, en dirección a Pandébano, se encuentra el mirador de Bulnes, desde donde en días claros se puede contemplar el célebre Naranjo de Bulnes o Pico Urriellu, con sus 2.519 metros de altitud — uno de los grandes retos históricos del alpinismo español. Es una ruta de dificultad baja, apta para prácticamente cualquier persona.

En las afueras del pueblo se conservan también las ruinas de dos de los cuatro antiguos molinos que llegó a haber en la zona: el Molino de La Reguina, cerca de la fuente homónima, y algo más abajo, los restos del Molino del Chiflón, del que se tiene constancia documental desde 1752.

Mirador de Bulnes

Rutas de senderismo en Bulnes

El entorno de Bulnes es uno de los grandes reclamos para los amantes de la montaña, con prados donde pastan vacas y cabras entre paisajes de los Picos de Europa. Entre las rutas más recorridas por los visitantes:

  1. Bulnes – Miradores del Naranjo o Picu Urriellu – Collado de Pandébano – Bulnes (dificultad fácil/moderada)

  2. Bulnes de Abajo – Mirador del Urriello – Poncebos (dificultad moderada)

  3. Bulnes – Amuesa – Cabrones (dificultad difícil)

  4. Poncebos – Bulnes por la Canal del Tejo (dificultad fácil)

  5. Sotres – Collado de Pandébano – Bulnes (dificultad fácil/moderada)

La Ruta del Cares

Merece mención aparte por ser una de las rutas de senderismo más transitadas de toda la Cordillera Cantábrica, con un paisaje de una belleza casi sin comparación siguiendo el curso del río Cares entre las laderas más verticales de los Picos de Europa. Discurre desde Poncebos (Asturias) hasta Caín (León), con una longitud aproximada de 12 kilómetros de ida (24 km ida y vuelta) y un tiempo estimado de unas 4 horas por trayecto. En temporada alta, especialmente los fines de semana de verano, la ruta puede llegar a saturarse de visitantes — conviene llevar calzado adecuado y provisiones básicas.

Naranjo de Bulnes

Dónde comer en Bulnes

La gastronomía local es sencilla pero contundente, con la fabada, las croquetas de cabrales y las patatas en distintas preparaciones como protagonistas habituales, siempre bien acompañadas de sidra asturiana.

En Bulnes de Abajo (La Villa) es donde se concentra la mayor parte de la oferta de restauración del pueblo; en el barrio de El Castillo también hay opciones para tomar algo. Los horarios de cierre suelen ser tempranos —muchos establecimientos dejan de servir a media tarde—, por lo que conviene planificar la comida con margen si se visita el pueblo fuera de las horas centrales del día.

El queso de Cabrales

No se puede visitar la zona sin probar el producto estrella del concejo: el queso de Cabrales, elaborado con leche cruda de vaca, o con mezclas de vaca, cabra y oveja, y madurado durante meses en cuevas naturales de la montaña — el mismo proceso que le da su característico sabor intenso y su veta azulada. Como en tantos quesos artesanos de tradición pastoril, existen leyendas locales sobre su origen accidental, aunque no dejan de ser eso: relatos populares transmitidos de generación en generación, sin base histórica documentada.

ExcursiónReserva una excursión a Picos de Europa: Bulnes con funicular y cueva de queso Cabrales

Otras guías