Cangas de Onís fue la primera capital del incipiente Reino de Asturias tras la victoria de Pelayo en Covadonga en el año 722, momento en el que se alzaría como centro de poder regional durante varias décadas. Su origen se vincula a vestigios prehistóricos en cuevas como El Buxu y Los Azules, que revelan la presencia humana desde el Paleolítico Superior junto con arte rupestre y enterramientos neolíticos.
A lo largo de la Edad Media se levantaron construcciones emblemáticas como la Capilla de Santa Cruz, fundada en 737 por el rey Favila sobre un dolmen preexistente, donde descansan él y su esposa Froiluba. El famoso Puente Romano, en realidad medieval y reconstrucción de una vía romana sobre el río Sella, se erige como símbolo de la villa e incluso figura en su escudo.
En el siglo XX Cangas de Onís adquirió el título de ciudad en 1908 y vivió un auge turístico gracias al Parque Nacional de los Picos de Europa, la llegada de la Vuelta Ciclista y la visita del Papa Juan Pablo II en 1990. La combinación de su pasado histórico y sus bellezas naturales ha consolidado su importancia en Asturias.

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