La Avellera, pequeña aldea enclavada en la parroquia de Cibea, perteneciente al concejo de Cangas del Narcea, se sitúa a 780 metros de altitud y conserva apenas una decena de hogares habitados por unos quince vecinos. En su entorno montañoso, el tiempo parece deslizarse con calma, entre casitas dispersas y una atmósfera íntima que habla de tradición y sencillez. La actividad cotidiana gira en torno a la vida rural, donde el silencio y la soledad se entrelazan con el paisaje, y cada vivienda forma parte de una pequeña comunidad muy cohesionada. Su aislamiento —típico de muchas aldeas asturianas— le confiere un encanto discreto, auténtico, sin aglomeraciones. Cada mañana, los habitantes despiertan rodeados de la naturaleza, con vistas que solo se interrumpen por colinas y cielos amplios. La Avellera es una joya reservada para quienes buscan la Asturias más tranquila y verdadera.

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